07 febrero 2006

"Tango Negro"

Y nos sentamos en donde mismo, en el mismo banco de la misma plazoleta de otras veces. Como otras veces habia la misma luna, aunque hoy se dejaba ver un pococ mas, como advirtiendo que estamos en primavera ya. Con la misma mirada dulce y la misma voz interesanteme contabacosas que me hacian reir y pensar como la última vez. Su sonrisa limpia era la misma y su cara, como antes, le hacia competencia a la luz del cigarro, que le levantaba y luego bajaba resignada a perder ante ella. Yo la miraba como siempre, intentando adivinar como es, como piensa partiendo de sus propias palabras, teniendo en cuenta que es mas sabio quien mas sabe escuchar. Como otras veces corria una briza fresca de primavera y una nube que el invierno dejo olvidada pasa rauda frente a la luna logrando eclipsarla por un momento, pero de nada sirve aca abajo sobre esa banca ahi otra luna, una luna que nace de una mirada, una palabra, una sonrisa...de una mujer. De pronto pasa lo que otras veces ha pasado. Es tarde, se acabaron los chocolates, se apago el cigarro, debemos irnos.Otra vez vuelvo a creer en que no todo esta perdido en este mundo cada vez mas preocupado por cosas vacias y sin sentido, no esta todo perdido pues aun queda gente que piensa que una palabra puede aliviar, aun queda gente que da gusto escuchar. Se despide, me despido, nos despedimos. Otra última mirada, media vuelta y a mi casa. Al dar el primer paso, vuelve a mi ese mismo pensamiento de otras veces, y como la ultima vez digo: Tango que me hiciste mal....LA SUERTE ES PARA QUIEN ES Y NO PARA QUIEN LA DESEA.

Canción

Este es uno de mis poemas favoritos es de un poeta contemporaneo chileno, Juan Guzman Cruchaga:

Canción

Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya esta mi puerta cerrada.

Una lampara encendida
espero toda la vida
tú llegada.
Hoy la hallarás extinguida.

Los frios de la otoñada
penetraron por la herida
de la ventana entornada.
Mi lampára estremecida
dio una inmensa llamarada.
Hoy la hallaras extinguida

Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.

Falso, Falso, Verdadero

Falso, Falso, Verdadero. Raúl entrega la prueba apurado, ni siquiera se despide y se va. Desde un tiempo a esta parte ya no es el mismo, anda como extraño, sus compañeros mas cercanos dicen desconocerlo. Nunca ha sido muy comunicativo, aunque suele ser simpático y a la gente que lo rodea le agrada sus conversaciones y se ríen mucho con él. ÉL siempre ha mantenido ciertas distancias sobre todo evita hablar sobre cosas personales, las que el considera “sus cosas”, como ahora es el caso. Varios de sus compañero han intentado preguntarle por que, desde hace mas menos un mes, puntualmente a las 5 y media de la tarde pierde contacto con todos y se retira apurado, camina por los pasillos esquivando gente y se pierde por la puerta que da hacia la calle, hacia el paradero. Especulan bastante sobre lo que pasa, pues nunca habia actuado asi en estos tres años de universidad: que tiene problemas de plata y esta trabajando. Que tiene problemas de salud y debe ir a atenderse, pero la hipótesis mas manejada es que Raúl tiene novia. Lo cual no sería extraño, puesto que en estos años se le han cargado varias historias raras, las cuales el no confirma y mas de alguien dice haberlo visto por ahí en un beso furtivo o un abrazo mas que cariñoso, nada totalmente comprobable. Un dia decidieron seguirlo a cierta distancia para salir de la duda, se hicieron las respectivas apuestas y Raúl haria el resto. Cinco treinta en punto, hacia frio, y Raúl comienza su rutina de todos los día, tras las miradas atentas de los improvisados espias. Corre por los pasillo, sale a la calle toma la micro (no nota o parece que no le importa ser perseguido). Se bajo a medio camino, en la palza cerca de un hospital, sus compañeros fueron a dara una cuadra mas alla. Cuando lo volvieron a ver Raúl estaba sentado en una de las bancas de la pequeña plaza con un vaso de café humeante en una mano y una rosa en la otra. Aguardaban la escena, pero nada paso. Estuvieron alli media hora y nada. A las 6 en punto Raúl bebio el ultimo sorbo de café, guardo la rosa, con los ojos tristes y la cabeza gacha se marchó. Sus compañeros dicen que al parecer hoy no fue su dia.
Falso, Falso, Verdadero. Raúl se apresura a entregar la prueba, sabe que esta atrasado y debe hacer algunas cosas antes de su cita de todos los dias y piensa: quiza hoy sea el dia¡¡. No ve a nadie, toma la micro como tantas veces en el ultimo mes abrigando la esperanza de que hoy si sea el dia que tanto ha esperado. Es invierno y el amor que siente no logra espantar todo el frio, asi que al ir a comparar una flor para la mujer que el ama, decide comprar un café, a lo lejos le parece ver personas conocidas, compañeros de clase que cruzan la calle y se pregunta que haran por aca, si deberian estar en clase. Pero que mas da si el tambien deberia estar en clase. Se despreocupa, otra pregunta invade su cerebro de 21 años. A que hora llegara? Siempre ha sido puntual y aparecido a las 5:45. Ve su reloj y falta un minuto para esa hora. Se sienta en un banco, bebe café, mira hacia el frente y… ahí esta. La mas bella aparicion a la vista de Raúl: “Y pensar que nunca creyo en las sirenas que cautivaban a Ulises en su retorno a casa y aca viene una”. Es la mujer que el AMA, lo supo desde que la vio ese dia de junio con sus ojos claros y su pelo al viento. ES LA MUJER QUE EL AMA. La unica a quien daria su corazon. NO sabe su nombre ni nada, solo sabe que pasa todos los dias a la misma hora, sólo sabe que ella es la mujer que el ama. Quisiera decirle cuanto la quiere. Quisiera darle la flor, tomarle la mano y caminar hasta el centro ¡¡ seria tan feliz¡¡ Pero hoy no es el dia que el esperaba pues… AHÍ VA LA MUJER QUE EL AMA… DE LA MANO DEL HOMBRE QUE ELLA AMA. Se muerde la pena, los ojos no disimulan y botan una lagrima. Hoy no es el dia que el esperaba…quiza lo sea mañana.

“Según Platón, al principio de los tiempos hombre y mujer compartían el mismo cuerpo, eran dos seres en una misma forma. Pero los celos de los dioses, debido a la autonomía y felicidad de este ser que era dos seres en uno, hicieron que Zeus el más poderoso de los dioses, con un rayo los dividiera en dos. Desde ese momento, cada hombre y cada mujer pasan gran parte de su vida buscando la felicidad, buscando su otra mitad.”

Es invierno y Claudia mira su reloj con paciencia. Y son las 5:20, el debe estar por llegar. Mientras espera se entretiene mirando en la ventana el reflejote una mujer que podría decirse hermosa. Su pelo oscuro contrasta con sus ojos claros, con una mirada enigmática como guardando un triste secreto, un andar serio pero con un aspecto gentil y atractivo. Es su reflejo a los 21 años, años en que intenta llenar su vida con muchas cosas, la familia, la universidad, mas sabe que algo le falta y el gran problema es que ella sabe lo que es.
5: 25 y aun no llega. Ella espera, allí sentada, a su pololo, Cristian, un chico de 22, futuro abogado al que conoció una tarde en la biblioteca cuando saludaba a una antigua amiga. No recuerda muy bien los hechos que la llevaron a pololear con el. Fue una sucesión de hechos: la soledad, la tristeza, la rutina. Él fue amable, preocupado, la buscó y soporto su mal genio, ella cree que se lo debe, ¿Si lo ama? No, la repuesta es no, ella lo quiere, pero no sabe cuanto.
5: 27 y ahí está él. Camina pausado con la mirada fría pegada en la imagen de la joven.
- Hola ¿Cómo estas?
- Bien y tu
Beso incluido
- Vamos?
- Vamos.

Claudia ni siquiera sabe hacia donde se dirigen o no quiere saber, pues espera que hoy sea igual, que no siga la rutina. Llevan varios meses juntos y ella ya no siente lo mismo, se pregunta si alguna vez sintió algo si lo que siente ahora se debe a aquella chica con la que Cristian se ve a escondidas o a ese olor que ahora él tiene que no es su olor. Pero en fin, él le toma la mano y comienzan a caminar.
Ella se convence de que una vez mas cayó en la rutina.
Todos los días se esperan a la misma hora, saliendo de clase, se dan la misma mano, toman el mismo rumbo, esperan el mismo verde del semáforo, caminan por las mismas calles, cruzan la misma plaza y así día tras día.
Ella se siente sola y su soledad es la más triste: la soledad de sentirse sola estando acompañada. La soledad de esperar, la soledad de no ser comprendida.
Quisiera ser mas fuerte y decírselo de una vez, acabar con esta mentira antes de que haga mas daño o antes de que el daño sea irreparable, pero piensa que es casi un año, ella piensa que se lo debe.
Si sólo Cristian fuese un poco más romántico, como ella quisiera. Si sólo bailara con ella bajo la lluvia sin temor a mojarse, si sólo le regalase flores una vez. Porque no?
Si Cristian fuese un poquito como aquel chico, si ese chico que siempre esta en aquella placita. Ese chico que todos los días espera a su novia con flores, con rosas. Si sólo Cristian hiciese eso una vez¡¡¡ Si sólo Cristian fuese como él. Como ese chico que sin importarle el frío esta ahí todos los dias puntualmente, ella cree haberlo visto decenas de veces, esperando a su amada, sacrificándose, pues todo acto de amor es a la vez un sacrificio pues es entregar algo que es muy propio de cada cual.

Ella


Es ella ¿Quién más podría ser? Quién mas podría caminar de esa manera, haciéndome creer que mi vida depende de cada zancada que ella da hacia mi. Nadie más puede llevar ese vestido celeste que cae como la noche sobre su piel morena opacando las flores que lo estampan. Es ella, no cabe duda, ella la que me deslumbra con cada palabra, la que me mata con cada mirada y luego con un beso me vuelve a la vida. No obstante hoy logro controlarme y no corro hacia a ella, no fue así siempre, no fue así en el pasado cuando callábamos por el solo gusto de vivir lo nuestro en silencio, sin contaminarlo decíamos. Cuando huíamos de todos menos del amor, cuando nos lanzábamos al agua vestidos de nuestros sueños, en el pasado cuando el peso de la conciencia no bastó y nos besamos hasta en la Iglesia, esa misma que tu crees tan sagrada y a la que no he entrado mas de media docena de veces. ¡el pasado¡ Pero como dice el poeta: “que importa que mi amor no pudiera guardarla… yo la quise y, a veces, ella también me quiso”
Es ella, se arregla el pelo que esquiva al viento moviéndose sobre sus hombros. Mi orgullo me impide quererla, pero el recuerdo me impide odiarla. Que importa si no es mía, si es de otro o de nadie. Sólo importa el hecho de que, durante un tiempo que aún yo recuerdo, todo se paralizó y el continum tiempo-espacio no existió para lo dos, que compartimos el mismo vagón en nuestro viaje por la vida, sólo importa que por un tiempo fuimos tu y yo.
Ahora todo ha cambiado. Tú dices amar a aquel que amabas antes yo, por mi parte, he querido a varias, pero he amado a pocas. Sin embargo hoy, en esta esquina de nuestras vidas en que nos encontramos frente a frente, tu pareces no verme como si fuéramos desconocidos, pienso que quizá sólo finges y, en el fondo, como yo también estas recordando todo ese tiempo que invertimos mirándonos, inventándonos, descubriéndonos.
Es ella y yo la miro como si fuera la primera vez, pero no lo es y no la quiero como entonces. El amor tiene mucho que ver con el tiempo. Yo amaba a la que era antes y ese de antes era otro yo. Por ahora atesoro esos recuerdos que pronto se cubrirán con otros.
Es ella o al menos lo fue. Aquella que se llevó un pedazo de mi y me dejo mil pedacitos de ella. Pero como todo en la vida rueda, el amor es un lápiz y el tiempo un borrador, detrás de toda gran historia de amor, la nada acecha. (Adivina cuanto hay de verdad en esta historia)