"Contra el tiempo"
Llueve, es temprano y la gente corre de un lado para otro esquivando las gotas de agua, como si pudiesen hacerlo. Todos ignoran al mundo de personas que circula a su lado. Y ahí va Paulina caminando con la mirada perdida como atravesando con ella las figuras de los demás transeúntes, pareciera no ver a nadie. Es que hace un tiempo solo sabe pruebas y exámenes, solo piensa en lo triste que es sentirse sola entre tanta gente.
A una calle de ahí, en sentido contrario va Roberto, con la cabeza agachada como disimulando con ello su pena, solo ve sus pies y su zapatos mojados por la lluvia que parece no terminar. Desde hace un tiempo ya no se siente le mismo. Varias han pasado por su vida, pero hasta ahora ninguna lo ha echo recuperar lo que antes fue, ninguna lo ha descubierto.
Ella se siente sola y solo espera que algún día llegue aquel que la comprenda, es tan poco lo que pide, alguien que soporte sus cambios de animo, sus cambios de humor, alguien que la abrace cuando le den los ataques de llanto, que la convenza de que es única y especial. Alguien que conteste sus preguntas y que le diga la verdad y nada más.
Él no ha querido nunca dejar de ser el mismo, lo que le ha traído muchos problemas, sólo aguarda esa mujer que lo quiera como es, que comprenda sus silencios y que lo obligue a sacar lo mejor de el, que aguante sus arranques poéticos y sus cursilerías, que aprecie sus detalles y que se ría para alegrarle el alma, esa mujer que lo haga soñar y despertar queriendo volver a dormirse, que vuelva a encender su imaginación, aquella que lo redescubra.
Llueve y el viento se ha levantado con más fuerza haciendo todo más frío. Y ahí van los dos desconocidos, tan solos, sin saber nada el uno del otro, tan distinto y en el fondo tan parecidos, Parece una mala canción. El destino hace una primera jugada, entre tanta gente se acercan y al tratar de esquivarse, chocan sus cuerpos. El, con la cabeza gacha, no la vio venir. Ella vio su figura, pero no puedo reaccionar.
Llueve y ahí están los dos desconocidos, juntos, como nadie lo pensó. El levanta la cabeza y siente un temblor en los huesos. Ella comienza a verse reflejada en sus ojos. Nadie habla, no hay ruidos, parecen estar solos, como desde hace un tiempo ambos se sienten. Ambos pensamientos concuerdan en una cosa: ojalá este momento durase para siempre. Ella roza su hombro con la mano y el al querer esquivarla, sin éxito, la tomo por la cintura. Ambos despiden un largo suspiro, se quedan un minuto sin moverse. Parece una buena canción. Ambos se recorren con la vista para recordarse como si supieran lo que viene.
El destino hace una última jugada. Todo se acaba. Se miran por última vez, se separan. Cada uno sigue su camino como antes en sentidos opuestos. Llueve y ambos se aleja llorando. Ella llora porque fue hermoso. El llora porque efímero.
"Amo la suerte de las flores, que no es como el amor, pues ellas mueren en otoño y reviven en primavera. El amor solo vive una vez."
