Alucino¡¡
He alucinado demasiado. Ya es mi segunda noche “en los brazos de la fiebre, que aún abarcan mi frente” y quisiera despertar. Quisiera despertar y que fueras tu lo primero que veo a mi lado. Sería como renacer y, como hacen algunos animales, recordaría la primera figura que veo al nacer. Te recordaría por siempre, tu pelo despeinado y tus ojos moviéndose bajo los párpados.
Pero no puedo y alucino con todo tipo de cosas. Es como ver una película de mi mismo en la que no me aprendí el libreto y mucho menos lo escribí. En èl sólo me remito a improvisar. En él se mezclan el pasado y el presente; lo sueños y las pesadillas; y ahí estas tu ¡como no!
Alucino y te veo sonreír aquella tarde de otoño, creyendo que era broma cuando decía que te quería más de lo necesario.
Alucino y te oigo llorar por aquel que quisiste más que a mí y que te dejó pensando que no era lo suficientemente buena.
Alucino y siento el sabor mezclado del tabaco y la cerveza barata, aquella noche lluviosa de mi cumpleaños en que nos besamos por primera y no única vez para luego no saber que hacer.
Alucino y repito en castellano no muy culto las mismas groserías que pensé esa mañana en que, contra mi voluntad, me hiciste ver que no me querías, para luego arrepentirte varias veces y convencerme de ello.
Pero no puedo y alucino con todo tipo de cosas. Es como ver una película de mi mismo en la que no me aprendí el libreto y mucho menos lo escribí. En èl sólo me remito a improvisar. En él se mezclan el pasado y el presente; lo sueños y las pesadillas; y ahí estas tu ¡como no!
Alucino y te veo sonreír aquella tarde de otoño, creyendo que era broma cuando decía que te quería más de lo necesario.
Alucino y te oigo llorar por aquel que quisiste más que a mí y que te dejó pensando que no era lo suficientemente buena.
Alucino y siento el sabor mezclado del tabaco y la cerveza barata, aquella noche lluviosa de mi cumpleaños en que nos besamos por primera y no única vez para luego no saber que hacer.
Alucino y repito en castellano no muy culto las mismas groserías que pensé esa mañana en que, contra mi voluntad, me hiciste ver que no me querías, para luego arrepentirte varias veces y convencerme de ello.
Pero tranquila mi negra¡¡
No te sobrestimes, esto no es sobre ti pues, mientras yo postrado aquí alucino contigo, tu ni siquiera puedes pensar en soñar con tenerme otra vez.
